Abriendo el corazón #4

Estas apunto de leer algo que salio de mi, de mi corazón y de mi estado emocional en ese momento. Espero que lo disfrutes.




El amanecer

Estábamos ahí, al borde de aquella cama esperando el amanecer, el gélido clima nos hacía tiritar, pero el calor de tu aura me hacía esperar.

Uno siempre sueña con momentos como aquel, verte caminar en mi dirección con esa decisión, verte acercarte a mí y sentir el sabor de tu ser mientras un suéter amarillo cubría tu piel. El recorrer de mis manos era inequívoco, buscaba cada centímetro de ti, el rubor era evidente y la pasión latente. No había vuelta atrás, no podríamos esperar más.

Estábamos entre esa delgada línea en la que nada volvería a ser igual. Por un lado aquella falsa amistad iba a perecer pero no sabíamos si un nuevo amor iba a nacer. Al final fue la excitación quien tomo control, mi vieja playera cayó al suelo, mientras tus uñas recorrían mi cuello. Todo el desdén que me tenías, todo la incertidumbre que me dabas simplemente desapareció al unísono de nuestras agitadas respiraciones.

Arrancaste de mí esa dromomanía emocional. La unión de dos almas, el compás de dos corazones, el movimiento de dos cuerpos, el abrazo de dos personas y un te amo sincero son el recuento de los daños de aquella hermosa mañana en la que como cualquier amanecer un nuevo día daba vida. 

Diego Daniel Avilés García

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