Abriendo el corazón #4
Estas apunto de leer algo que salio de mi, de mi corazón y de mi estado emocional en ese momento. Espero que lo disfrutes.
Diego Daniel Avilés García
El amanecer
Estábamos
ahí, al borde de aquella cama esperando el amanecer, el gélido clima nos hacía
tiritar, pero el calor de tu aura me hacía esperar.
Uno
siempre sueña con momentos como aquel, verte caminar en mi dirección con esa
decisión, verte acercarte a mí y sentir el sabor de tu ser mientras un suéter
amarillo cubría tu piel. El recorrer de mis manos era inequívoco, buscaba cada
centímetro de ti, el rubor era evidente y la pasión latente. No había vuelta
atrás, no podríamos esperar más.
Estábamos
entre esa delgada línea en la que nada volvería a ser igual. Por un lado
aquella falsa amistad iba a perecer pero no sabíamos si un nuevo amor iba a
nacer. Al final fue la excitación quien tomo control, mi vieja playera cayó al
suelo, mientras tus uñas recorrían mi cuello. Todo el desdén que me tenías,
todo la incertidumbre que me dabas simplemente desapareció al unísono de
nuestras agitadas respiraciones.
Arrancaste
de mí esa dromomanía emocional. La unión de dos almas, el compás de dos
corazones, el movimiento de dos cuerpos, el abrazo de dos personas y un te amo
sincero son el recuento de los daños de aquella hermosa mañana en la que como
cualquier amanecer un nuevo día daba vida.
Diego Daniel Avilés García

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